Qué significa Abrillantar

La acepción de abrillantar es sinónima a la de pulir, pero no son lo mismo cuando se trata de ambos procesos referidos a los suelos. Estos de forma habitual y progresiva se deterioran, por el tráfico que se ejerce sobre ellos, y aunque se limpien bien al cabo de un tiempo pueden aparecer deterioros, como rayones o manchas.

Gracias al pulido, y posterior abrillantado, el suelo vuelve a coger su brillo y color. Vamos a ver la diferencia que existe entre ambos:  El pulido de suelos es un lijado mecánico para eliminar agresiones del suelo. Se realiza con granos muy finos de materiales resistentes, como el cuarzo. Con el pulido se elimina el brillo y la capa protectora del suelo.

En suelos de madera y parqué es conveniente hacer el decapado previo al abrillantado, o posteriores tratamientos que demos sobre el suelo. En este tipo de revestimientos de suelos, la superficie tiene que quedar porosa, así nos aseguramos de obtener buenos y duraderos acabados. 

Abrillantar es el proceso mecánico de revestir la superficie ya pulida y limpia. Para conseguir buenos y brillantes resultados se aplican ceras, barnices u otras sustancias que permiten sellar los poros del pulido, ya que estos elementos aplicados son la capa protectora, además de proporcionar brillo dan dureza al suelo. Estos tratamientos están encaminados a realizarse sobre superficies de madera, aunque en ocasiones también se llevan a cabo sobre suelos duros de mármol o granito.

Para otros tipos de suelos, de materiales calcáreos como cerámicos y terrazos, el mejor acabado, en cuanto a brillo, es la cristalización. Después del pulido, su incrusta en el suelo un líquido específico para dar brillo y protección al suelo, mediante frotamiento de la máquina con lana de acero.